lunes, 25 de mayo de 2015

Corro en círculos para no alejarme


Todos sabemos quien nos quiere y quien no, quién nos valora y quien está de paso. Lo sabemos desde siempre, porque el que tiene interés desde el principio, lo demuestra. Porque el que quiere, no busca pretextos sino oportunidades. Somos nosotros los que nos hacemos ilusiones con ideas que nunca van a pasar; y lo único que pasa es el tiempo, lo único que crece es esa sensación de incompletitud, ya no piensas en lo feliz que te hace sino en lo tonta que te hace sentir. Ese insondable vacío después de verle, esa incertidumbre de saber qué está pensando, esa sensación de ir a dormir con el arrepentimiento de haberte permitido caer en un hoyo donde solo hay cabida para más desilusiones.

Por supuesto que puedes tener mil charlas, ver cientos de videos y frases motivadoras que te convenzan efímeramente de que él no vale la pena, él se lo pierde, es un tonto que no se da cuenta que vales mil y que por supuesto no te mereces alguien que te quiera un día sí y otro no. Puedes hasta sentir que lo has superado, pero solo basta un "hola" - como si olfatearan que te alejas - para volver a hundirte como el primer día. ¿Qué hacer cuando sí sabes lo que tienes que hacer? Y a veces ya ni siquiera es hacer lo correcto, sino ¿cómo dejar de sentir? ¿cómo permanecer firmes y leales a nosotros mismos? ¿cuánto tiempo se vive así? ¿Será esta mi última lágrima? ¿Será este el último día que te vi?

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