viernes, 20 de marzo de 2015

Carta a un día nublado.

Querido Sol Nublado:


a) El que no arriesga, no gana.
b) Soldado que huye, sirve para otra guerra.
c) Cuando hay interés se nota, y cuando no... se nota más.
d) Vive cada día como si fuera el último.
e) Lo que tiene que ser, será.

No sé la respuesta, porque ni siquiera quiero elegirla aunque supiera. Padecer alexitimia puede sonar divertido, pero es un problema colosal a la hora de interpretar incluso mis propios sentimientos. No quiero hacerme ideas en el corazón, pero tampoco quiero dejar pasar esta coincidencia si es que algo está pasando fuera de mi mente.
Me gusta verte, me gusta saludarte, me gusta saber de tu vida, me gusta decirte buenas noches, me gusta tu buen humor, me gusta tu sonrisa, me gustan tus multiplicaciones, me gustan los espasmos al miocardio cuando dices mi nombre. Me gustas tú, y tal vez nunca llegues a saberlo.
Encontrarse con otra persona igual de blindada emocionalmente me confunde, es como una pequeña montaña rusa y la verdad no quiero llegar al clímax de este tour. Aún hay tiempo de bajarse del barco antes de navegar en un mar desconocido y a la vez hay tanto tiempo de navegar si quieres ser el capitán. Pero sobre todo, aún podemos quedarnos en este muelle si lo que nos hace feliz es contemplar el horizonte.
Tal vez no he sido lo suficientemente clara contigo, tal vez no me he percatado de tus señales. Tal vez que no me des señales, es la señal que debo interpretar. Tal vez estás pensando lo mismo que yo, tal vez no. ¿Cómo puedo saberlo si no me dices nada? 
A veces me da un poco de no se qué conmigo porque ignoro en qué momento abrí esta caja de sentimientos, si a mi no me gustaba nadie, ni nadie se me hacía siquiera interesante. No me di cuenta cuando empecé a extrañarte cada semana y ahora estoy aquí, pensándote... dibujando probabilidades de miércoles a jueves. 
Tengo en claro lo que no quiero porque querer es esperar y esperar es hacerse ilusiones e ilusionarse siempre termina en decepción. Sin embargo, si quisiera algo sería poder conocer tu opinión sobre nuestra amistad. 
He estado orando para que Dios me deje ver su voluntad en este punto de mi vida, que si hay algo que deba sentir o evitar sentir pueda entenderlo sin que nadie salga lastimado. No quiero hacer la voluntad de mi corazón, por primera vez en mi vida quiero proceder con bien.

Sin embargo te extraño y tengo mi sonrisa lista para cuando te vea... :)

2 comentarios:

  1. Me gustan las metáforas de la mar, pocos cosas pueden decir mejor lo que es la vida, la sensación de inmensidad, lo frágil que resulta el mas grande y sólido de los barcos envuelto en la pasión de Dios, en el arrebatado y dinámico arte de una tormenta.
    Escribí una canción a mi hija, el navío era mi cama, la mar mi sueño, y ella, la costa, de la cual solo sabía, estaba al final del viaje.
    Tus textos me lo recuerdan. Saludos.

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  2. Él era como el sol y yo como el mar, estar juntos era solo mi ilusión óptica. Precisamente eso es lo que me gusta también de las metáforas del mar, insondables, inmensas y enérgicas. ¿Dónde puedo leer tu canción? :)

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