viernes, 25 de mayo de 2012

Te extraño.


A diario me pregunto que hubiera sido de nosotras sino te hubieras ido. Cada día dedico al menos un instante de mi pensamiento para meditar qué estaríamos haciendo. Te he dedicado todos los días de mi fútil vida.
Tengo la certeza de que si te hubieras quedado todo sería diferente. Mejor. Te fuiste y nos cambiaste el mundo a todos, fue un pétreo y doloroso giro de 540 grados. Ni siquiera ahora es como antes; ya nos ves aquí a todos viviendo en ciudades y países diferentes, medio unidos, medio separados… cada quien hizo su vida, cada quien se rasca con sus propias uñas.
Me hubiera encantado que me vieras crecer y tenerte a mi lado como amiga para contarte todas mis cosas, mis salidas, mi escuela, mis amistades, mis amores. Que me enseñaras a pisar esos tacones del 15 como tú, que me enseñaras a manejar, a hablar con la F, a cantar, a ser una mejor persona. Estaría tan contenta de festejar contigo este radiante campeonato del Santos así como en el 96 que nos volvimos locos en la de la Colón. Pero me haría más que feliz que me dieras un consejo hoy.
Aún recuerdo la última vez que te vi. A pesar de todo, siempre tan hermosa y optimista. Planeábamos vehemente tantas cosas ese año, aún te recuerdo dibujando un elegante vestido para la graduación de la doctora. Mi primera comunión. La nueva casa. Te recuerdo ideando ese negocio que te prometo que un día lo voy a sacar por ti. Te recuerdo leyendo la biblia y tan cercana a Dios. Me acuerdo también del repentino día que ya no te vi y del sombrío día que me dijeron que ya no ibas a venir.
Te recuerdo toda rojilla; con tus canciones de protesta; tu cabello rizado; manejando por las tórridas calles del centro; siempre a la carrera en el trabajo; viendo Detectives Médicos; llevándonos a la primaria y quedándote afuera un ratito porque me daba miedo ser la nueva; los domingos en misa y después al Pollo Santos de la Alameda; cuando fuimos a pedirle una tarea, aparentemente, a una niña para contar los renglones de su cuaderno porque yo te dije que ella terminaba primero las planas que yo, y tú para que yo fuera la mejor: me compraste un cuaderno con menos renglones. Recuerdo los últimos libros que nos forraste: de amarillo y con stickers de Mulán, la primera tarea que me senté a hacer sin tu compañía y el primer 10 de Mayo sin ti. Recuerdo mucho y a la vez lejano, además siempre he querido acordarme de una fábula que me contaste sobre el cacahuate.
Me ha pasado algunas veces que me topo con gente que te conoció y me llena de orgullo y satisfacción que te recuerden con tanta admiración, haciendo hincapié siempre en lo bonita, inteligente y finísima persona que eras.
Me has hecho tanta falta que ni siquiera sé cuánto me he perdido de mi propia vida sin ti. Daría todo por que hubieras estado en mis graduaciones, orgullosa de mi aprovechamiento porque tú nos enseñaste que la escuela es lo primero, recordándome siempre la importancia del inglés, de leer y de ser profesionista. Y aunque todo esto yo lo sé, me hubiera encantado escucharlo más veces de ti. También sé que tú no hubieras permitido que me fuera nunca, pero es que desde el día que partiste, siento que no tengo un lugar, que no encajo en ninguna parte.
Quisiera contarte todo lo que me está pasando, lo bueno, lo malo, lo que me hace feliz  y lo que temo. Mi vida va bien, siento que Dios y tú me bendicen diario. Todo en mi existir y en mi pensar se está acomodando oportunamente, aunque aún tengo miedo de algunas cosas. Pero claro, si estuvieras aquí nada de esto estaría pasando y no necesitaría contarte mis insondables problemas existenciales.
Ojalá conocieras a tu nieta que es una princesa, coquetísima y femenina como tú. Nosotras siempre le platicamos de ti y de tus anécdotas locas. Y si vieras a la doctora con ese carácter y fuerza que tiene para su trabajo y con su familia ó si vieras a la güerilla toda bonita y tan independiente, estarías tan orgullosa como yo de ellas.
En cambio yo, sé que te he fallado un poquito más, pero sigo al pie del cañón. Y voy a mejorar todo lo que hice mal por impulsiva. Estoy aprendiendo de mis infinitos errores a ser paciente, a pensar antes de actuar y a irme despacito. Te agradezco que, aunque me han pasado muchas cosas malas, siempre me cuidas. Lo sé y lo siento, pues nunca me ha sucedido algo realmente fuerte. Eres mi fuerza de vida y el motivo para levantarme de cada caída. Muy pronto estarás orgullosa de mi porque tú eres el ejemplo de mujer que quiero ser.
Cuídanos desde donde estás, te encargo a todos y con todos tu sabes a los que me refiero. Te amo mucho mami, nos haces tanta falta. 
Te extraño.

lunes, 7 de mayo de 2012

Historia de una no-historia.


En un profundo cielo, apenas entintado de rojo, de mis insondables deseos soy testigo.

martes, 1 de mayo de 2012

Mayo, por fin.

Te amo Torreón
Hace un mes tenía tanto miedo del tiempo, de que pasara y yo me quedara estática viendo como la vida me dejaba atrás. Pero Abril llegó con su afable aroma y me enamoró, me dí cuenta de lo prodigiosa que es mi vida y lo portentoso del mundo. 


Abril y yo tomados de la mano llegamos a la tierra de donde nunca debí salir, ahí dónde cada regreso pienso, erróneamente, que encontraré todo pausado en la última vez y lo único con lo que tropiezo es con esos bríos recuerdos que no tengo pero que la gente me comparte. Sí, todo eso que me he perdido por estar quien sabe donde. 

Inspiration at the roof
Ir a Torreón es la experiencia que me revive y me levanta sin importar que tan profundo haya caído, es un spa para el alma. La gente suele decir que cuando regreso me veo más feliz y es porque ¡de verdad me siento feliz!

Me encanta Torreón, me desvive el sentirme lagunera, su color, el centro, la nieve de la Hidalgo, el agua celis, el estadio, el fútbol, la amplitud de sus calles, sus museos, sus plazas, sus lugares, los regionalismos, las salidas, la gente, mis amigos... mi familia. 
Y es por mi familia que el dolor más grande del corazón es una despedida. Me hubieran visto: era la loca del omnibus que iba llore y llore en el trayecto, repartiendo penas con la mirada a quien se cruzara en mi camino o a quien tuviera el arrojo de quedarse viendo para intentar descifrar mi lamento.
This is my year.
Porque aunque Saltillo es precioso, yo no quería regresar. Aquí me estaba esperando una vida de dolor, de sufrir... una existencia que no logró instalarse del todo. Porque no pasaron ni tres días de mi regreso cuando me enamoré del cielo, de la noche, del atardecer, de la luna, del viento, del sol, de la vida entera y me encomendé a Dios para que me guiara no hacia lo que yo neciamente quería sino a lo que fuera mejor para mí. Y así fue.
Últimamente tengo la insana costumbre de subirme a la azotea de mi casa a pensar en la gente que me rodea, a reflexionar sobre mi vida y lo que quiero, a aclarar mis ideas y sobre todo mis sentimientos. Es la mejor terapia emocional que he tenido ¡y vaya que he tenido algunas!
Pese a los pronósticos, la segunda mitad de Abril fue tan buena como la primera: amigos, tocada de Cabrito Vudú, comida china, toefl's, performances, escuela, idiomas, pijamadas, visa renovada, tuitcams, beisbol, cine, dublín, versus y mucha mucha azotea. ¡Aaah...y que decir de que estamos en la liguilla! ¡Dale Guerreros! 
Cabrito Vudú
Gracias a las personas que han estado conmigo y que hicieron de Abril el mes que no esperaba. Mayo ya está aquí y en sus primeras horas emprendió de la mejor manera. ;)
Me siento muy feliz, estoy terminando un ciclo y el que viene pinta de maravilla. Espero que sea un mes lleno de felicidad, amor y triunfo para todos. 
Buena vibra, Dios los bendiga.