lunes, 9 de julio de 2012

Ni sé.

No sé ni porque estoy escribiendo esto, tal vez para desahogarme o tal vez para darme cuenta que ni siquiera tiene importancia. Tal vez. 
Me da un poco de coraje que estés tu allá viajando tan feliz con tu novia en conciertos de bandas que seguro ella ni conocía, bandas que a mi siempre me han gustado y que algunas ni he visto en vivo. Cantando mis canciones, incluyendo a la Radio Revuelta. Gastándote el dinero que me debes y por el cual yo no me puedo ir a donde debo irme, pero naaa...! Seguro ella te picha todo, sabré yo como eres. 
Eres un queda-bien, tanto que odiabas vivir en esta ciudad, siempre envidiando el orgullo regio o lagunero, y ahora? Quien te viera convertidito en todo un Sarapero, con lo mucho que los odiabas... cambiándote de equipo (pues nunca pudiste compartir conmigo una alegría guerrera) y hasta de ideología política. Sin convicción.
Eres una mentira total, ojalá ella nunca se de cuenta de tus historias falsas de artista, dragones y otras mitomanías. Apenas empiezan su romance y yo ya sé con quienes la has engañado y hasta las mentiras que le has echado. Evidentemente ella ni te merece. 
Tú que tanto daño le has hecho a la gente, tanto que mientes, tanto que odias, tanto que maldices, tanto que destruyes, tanto que envidias, tanto que quitas, tanto que das largas, tanto que debes, tanto que hieres, tanto que alejas amistades, tanto que inventas y no eres... tú no te mereces ser feliz... al menos tan pronto.
¿Y yo a quién me merezco? No son celos, no te equivoques. Es el contraste de saber que de todos, la que más se merece ser feliz soy yo. Sin embargo; aquí estoy sufriendo plácidamente por que no se que sucede entre él y yo o si ya no sucede nada, confundida, sin saber qué hacer o que sigue, esperando señales, esperando a esa persona que me haga feliz, esperando que suene mi celular, esperando regresar a Torreón, esperando el beso de alguien, esperando no se que más y con lo que me molesta esperar. Queriéndome ir, queriendo llorar de coraje. 
Sí ya sé, yo soy la tonta porque si ya sé que no debo esperar nada lo sigo haciendo. Pero bueno, aquí estaré queriendo creer que lo mejor se hace esperar y que ya vendrá un día el amor de mi vida, uno que sea guerrero o se convierta en uno, que me lleve a conciertos pero sobre todo que me ame mucho.

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