domingo, 17 de junio de 2012

Domingo, día del padre sin padre. No está padre.


Daría de esta fulgurante Laguna cada peculiar e inherente tolvanera por ser niña nuevamente, despertar en la entrañable casa de ladrillitos de la Nuevo Torreón, almorzar menudo en un impasible Domingo así, pasar sosegadamente nuestra mañana viendo la lucha libre junto a mi padre acostados en el piso álgido de la sala, ir a Gomitos a visitar a los abuelos y jugar con los primos, que fuéramos a comer al Pollo Santos de La Alameda o a Carnitas Uruapan y terminar agradeciendo un hermoso día más de vida escuchando la palabra de Dios, en la iglesia.

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